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Por Linda E. Moran, Ph.D. 

Traducción por Pilar Espitia, Ph.D. 

Resumen: La investigación de Elsa Chaney publicada en 1971 sobre el compromiso político femenino en Latinoamérica le aseguró su legado como pionera del campo. Por décadas, también proporcionó un punto de partida a investigadores cuyas teorías evolucionaron con el modelo de la supermadre. Los desarrollos sociopolíticos del siglo veintiuno, de ahora en adelante, cuestionan la viabilidad de este modelo. Esta discusión sugiere una reestructuración del modelo: una “adaptación de las especies” con capacidades mejoradas: La supra-madre. 

Traducido por Pilar Espitia

La siguiente entrevista se llevó a cabo en julio de 2020 con Erika Quinteros, escritora e ilustradora de TOMASA TITO CONDEMAYTA: Una histora de valor y coraje. Erika Quinteros es ingeniera industrial con una maestría en Comunicación Política y Gobernanza de la Universidad George Washington. Ha trabajado como asesora en el diseño y evaluación de proyectos de desarrollo comunitario. Tiene un particular interés por temas de género, los derechos de las personas indígenas y la protección medioambiental. 

¿Qué te inspiró a escribir la historia de Tomasa Tito Condemayta?

Fue la misma Tomasa y su poderosa historia. Fue una mujer indígena que lideró un batallón de mujeres para luchar contra los españoles. Esto sucedió en un periodo cuando muchos peruanos creían que la mujer no tenía un papel militar o político. 

Creo que, al haber crecido leyendo tantos libros diferentes y siendo inspirada por personas extranjeras, no podía creer que nadie me hubiera contado la historia de Tomasa. Era peruana, como yo. Era una mujer, como yo. Y aunque yo no soy indígena, mi abuela era indígena, así que una parte de mí es indígena. En Perú nuestros héroes nacionales son sobre todo hombres blancos y pudientes. Creo que todo niño/a debería poder aprender sobre héroes con los que él o ella se pueda identificar, y estoy segura que muchos estarán fascinados e inspirados por Tomasa y su valentía.

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Escrito por Shreyansh Budhia

Traducido por Pilar Espitia

Mientras que los embates entre grupos de supremacistas blancos y opositores en Charlottesville, Virginia, en agosto 12 y 13 de 2017 demuestran que el racismo en Estados Unidos es un fenómeno generalizado que persigue a las minorías raciales, se vuelve más y más evidente que nuestra tarea como sociedad para eliminar este mal y liberar a las minorías de sus garras no está completa. A decir verdad, el racismo en ambas formas, tanto extrínseco como intrínseco, afecta a las minorías de todas las etnicidades y colores en Estados Unidos. Hoy en día, las instituciones educativas en todo Estados Unidos usan el racismo para impactar de manera desfavorable el desempeño educativo de los estudiantes negros. Las cortes y organismos policiales son liderados por reconocidos supremacistas blancos que fallan a favor de los suyos. Los hombres negros se vuelven injustamente sospechosos en encuentros con la policía, y los reclusos negros superan en números de proporciones incomprensibles a los blancos. Los profesionales negros en el gobierno y el mundo corporativo se encuentran con casos sutiles de comportamientos prejuiciosos debido al color de su piel y herencia. Todos estos ejemplos sugieren que el racismo es un problema social que actúa como un obstáculo para el desarrollo socioeconómico de la comunidad afroamericana. 

Hace poco nos sentamos con Néstor Gómez, cuarenta veces ganador del Moth Grand Slam, y conductor del podcast de historias, 80 Minutes Around the World.  

Néstor, que antes tartamudeaba, proviene de Guatemala y encontró su voz después de migrar a Chicago, entrar al bachillerato, y aprender a moverse dentro de una nueva cultura. Actualmente usa su plataforma para animar a otros a contar sus historias. 

“Cada lugar, cada persona y cada cosa me inspira una historia o poema distinto,” dice. 

Por Laura Schroeder

Traducido por Pilar Espitia

Mi gran confesión

Soy fan del reggaetón. Ya éstá, lo dije.

Nada me hace bailar tanto como el bajo palpitante y el seductor ritmo del popular reggaetón, y no hay nada como una canción clásica de Daddy Yankee o de Don Omar para llenar la pista de baile de caderas danzantes y pies que se mueven. A lo mejor tiene que ver con los gratos recuerdos de mis viajes a República Dominicana y Perú, y mi año como becaria Fulbright en Colombia, lo que alimentó mi afinidad con el dembow de este género musical y sus letras dichas con frenetismo. A lo mejor, simplemente, el reggaetón es propicio para el baile.

Por Pilar Espitia

Como bien habrá notado, hay días en la vida que pueden pasar sin contratiempos; poco memorables que quedarán enterrados en su almohada, una vez llegue la noche y le entre el sueño. Pero habrá otros días mucho menos agraciados; días funestos que cambiarán su vida. Es con días como estos en los que reflexionamos sobre el acto de comenzar de nuevo.

By Pilar Espitia 

Hacia finales del siglo XVI y desde una mirada deseante del imperio español, Lima, o la Ciudad de los Reyes, era lo que podríamos considerar un modelo de la perfección católica. De acuerdo con la ideología promovida por la colonia, Lima era un jardín de virtudes donde se exhalaba el olor de santidad. A diferencia del virreinato de Nueva España, Lima se convirtió en una “máquina de santos”, [i] a la vez que en las afueras de la ciudad, se comenzaba una ardua campaña de extirpación de idolatrías. Sin embargo, el panorama era mucho más complejo y, en realidad, el virreinato del Perú, y Lima en particular, eran espacios multiétnicos y multiculturales.